Sergio Pérez Álvarez en su libro (prevención del fracaso escolar en el aprendizaje inicial) nos muestra como cuantifica los factores que rodean al niño para que su aprendizaje sea óptimo a pesar de las deficiencias que este no desarrolle.
Encarar la prevención de fracaso escolar en general implica replantear la operatividad y funcionalidad de todo el Sistema Educativo. No es equivocado pensar que en educación todo tiene sentido si los egresados del Sistema resultan cualitativa y cuantitativamente satisfactorios y que, si por otro lado, sucede lo contrario nada tiene real significación.
¿De que valdría llegar a tener edificios escolares equipados con lo más funcional y moderno de las propuestas tecnológicas y científicas o docentes profundamente capacitados para el desempeño de su función si los egresados no respondieran a las expectativas deseadas? ¿Cómo podría justificarse en educación una inversión económica, tiempo y de esfuerzos y que no redundara e mejores egresados? Cuando nos preguntamos esto pensamos no lo lamente en egresados con plenitud de desarrollo de sus potencialidades personales sino capacitadas para contribuir a la solución de los problemas de si mismos y de los demás.
Atención a las necesidades particulares de cada uno de los alumnos para evitar el fracaso escolar en un sistema democrático requiere de libertad para la acción, participación comprometida y responsabilidad personalizada de todos quienes formamos parte de la comunidad educativa: docentes, alumnos, padres y demás miembros de la comunidad escolar y de la comunidad social de influencias del establecimiento educativo de que se trate.
Por supuesto que entre los factores preponderantes debemos ubicar los siguientes:
a) EL DOCENTE con sus condiciones personales y profesionales para el desempeño de la función.
b) EL GRUPO DE ALUMNOS, con un determinado nivel alcanzado en cada una de las áreas de maduración y desarrollo.
c) EL NIVEL COMUNICACIONAL, establecido entre ambos, con el grado de simpatía—empatía y el rapport logrado.
d) LOS PROGRAMAS Y PLANES, con su propuesta de objetivos y/o contenidos para ser trabajados y logrados por los alumnos
e) EL NIVEL SOCIOECONOMICO Y CULTURAL, tanto de los alumnos como de los docentes y sus implicaciones positivas y negativas para el establecimiento de los vínculos personales.
f) LAS FAMILIAS, de las que provienen los alumnos y los docentes con los valores y las expectativas que poseen y han procurado en sus integrantes.
g) LA INSTITUCION EDUCATIVA, con su grado de apertura, su clima y las posibilidades para actuar con autonomía, creatividad y responsabilidad personal, que propone.
h) LA COMUNIDAD DE INFLUENCIA DE LA INSTITUCION, con sus valores predominantes, sus posibilidades y sus exigencias para la gratificación y la sanción.
(Pág. 11-13)
Encarar la prevención de fracaso escolar en general implica replantear la operatividad y funcionalidad de todo el Sistema Educativo. No es equivocado pensar que en educación todo tiene sentido si los egresados del Sistema resultan cualitativa y cuantitativamente satisfactorios y que, si por otro lado, sucede lo contrario nada tiene real significación.
¿De que valdría llegar a tener edificios escolares equipados con lo más funcional y moderno de las propuestas tecnológicas y científicas o docentes profundamente capacitados para el desempeño de su función si los egresados no respondieran a las expectativas deseadas? ¿Cómo podría justificarse en educación una inversión económica, tiempo y de esfuerzos y que no redundara e mejores egresados? Cuando nos preguntamos esto pensamos no lo lamente en egresados con plenitud de desarrollo de sus potencialidades personales sino capacitadas para contribuir a la solución de los problemas de si mismos y de los demás.
Atención a las necesidades particulares de cada uno de los alumnos para evitar el fracaso escolar en un sistema democrático requiere de libertad para la acción, participación comprometida y responsabilidad personalizada de todos quienes formamos parte de la comunidad educativa: docentes, alumnos, padres y demás miembros de la comunidad escolar y de la comunidad social de influencias del establecimiento educativo de que se trate.
Por supuesto que entre los factores preponderantes debemos ubicar los siguientes:
a) EL DOCENTE con sus condiciones personales y profesionales para el desempeño de la función.
b) EL GRUPO DE ALUMNOS, con un determinado nivel alcanzado en cada una de las áreas de maduración y desarrollo.
c) EL NIVEL COMUNICACIONAL, establecido entre ambos, con el grado de simpatía—empatía y el rapport logrado.
d) LOS PROGRAMAS Y PLANES, con su propuesta de objetivos y/o contenidos para ser trabajados y logrados por los alumnos
e) EL NIVEL SOCIOECONOMICO Y CULTURAL, tanto de los alumnos como de los docentes y sus implicaciones positivas y negativas para el establecimiento de los vínculos personales.
f) LAS FAMILIAS, de las que provienen los alumnos y los docentes con los valores y las expectativas que poseen y han procurado en sus integrantes.
g) LA INSTITUCION EDUCATIVA, con su grado de apertura, su clima y las posibilidades para actuar con autonomía, creatividad y responsabilidad personal, que propone.
h) LA COMUNIDAD DE INFLUENCIA DE LA INSTITUCION, con sus valores predominantes, sus posibilidades y sus exigencias para la gratificación y la sanción.
(Pág. 11-13)
