martes, 28 de julio de 2009

Sergio Pérez Álvarez en su libro (prevención del fracaso escolar en el aprendizaje inicial) nos muestra como cuantifica los factores que rodean al niño para que su aprendizaje sea óptimo a pesar de las deficiencias que este no desarrolle.
Encarar la prevención de fracaso escolar en general implica replantear la operatividad y funcionalidad de todo el Sistema Educativo. No es equivocado pensar que en educación todo tiene sentido si los egresados del Sistema resultan cualitativa y cuantitativamente satisfactorios y que, si por otro lado, sucede lo contrario nada tiene real significación.
¿De que valdría llegar a tener edificios escolares equipados con lo más funcional y moderno de las propuestas tecnológicas y científicas o docentes profundamente capacitados para el desempeño de su función si los egresados no respondieran a las expectativas deseadas? ¿Cómo podría justificarse en educación una inversión económica, tiempo y de esfuerzos y que no redundara e mejores egresados? Cuando nos preguntamos esto pensamos no lo lamente en egresados con plenitud de desarrollo de sus potencialidades personales sino capacitadas para contribuir a la solución de los problemas de si mismos y de los demás.
Atención a las necesidades particulares de cada uno de los alumnos para evitar el fracaso escolar en un sistema democrático requiere de libertad para la acción, participación comprometida y responsabilidad personalizada de todos quienes formamos parte de la comunidad educativa: docentes, alumnos, padres y demás miembros de la comunidad escolar y de la comunidad social de influencias del establecimiento educativo de que se trate.
Por supuesto que entre los factores preponderantes debemos ubicar los siguientes:

a) EL DOCENTE con sus condiciones personales y profesionales para el desempeño de la función.
b) EL GRUPO DE ALUMNOS, con un determinado nivel alcanzado en cada una de las áreas de maduración y desarrollo.
c) EL NIVEL COMUNICACIONAL, establecido entre ambos, con el grado de simpatía—empatía y el rapport logrado.
d) LOS PROGRAMAS Y PLANES, con su propuesta de objetivos y/o contenidos para ser trabajados y logrados por los alumnos
e) EL NIVEL SOCIOECONOMICO Y CULTURAL, tanto de los alumnos como de los docentes y sus implicaciones positivas y negativas para el establecimiento de los vínculos personales.
f) LAS FAMILIAS, de las que provienen los alumnos y los docentes con los valores y las expectativas que poseen y han procurado en sus integrantes.
g) LA INSTITUCION EDUCATIVA, con su grado de apertura, su clima y las posibilidades para actuar con autonomía, creatividad y responsabilidad personal, que propone.
h) LA COMUNIDAD DE INFLUENCIA DE LA INSTITUCION, con sus valores predominantes, sus posibilidades y sus exigencias para la gratificación y la sanción.
(Pág. 11-13)


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