lunes, 3 de agosto de 2009

MEL LEVINE del libro mentes diferentes, aprendizaje diferente

Como funciona el aprendizaje
Los instrumentos mas básicos para aprender son las llamadas funciones neuroevolutivas.
Las funciones neuroevolutivas son muy diversas, desde la capacidad de recordar cosas que hemos visto en el pasado (es decir la memoria visual) hasta la conciencia del lugar de la letra «g» en el que se encuentra en cada momento la punta del lápiz cuando la escribimos. Otro ejemplo es la capacidad de almacenar y recuperar cadenas de información, como el alfabeto, el numero total de funciones neuroevolutivas es incalculable.
Como hemos visto, es necesario que varias funciones neuroevolutivas se unan para que los niños puedan adquirir diversas aptitudes concretas. Cuando una o más de estas funciones faltan o no cumplen su misión, la actuación del niño sufre en consecuencia. Estos resultados negativos pueden provocar toda una serie de complicaciones de carácter emocional que también pueden afectar a la motivación.
La escuela y los padres comparten la tarea de velar por el buen desarrollo de las funciones neuroevolutivas mas vitales.
La capacidad de los sistemas va cambiando con el tiempo. La eficacia de sus funciones puede aumentar, estabilizar o degenerar. Por lo tanto, es importante que los adultos encargados del niño vigilen el desarrollo de cada sistema con el fin de detectar y afrontar con la mayor prontitud posible cualquier señal de retraso o cualquier problema importante.

Y nos describe brevemente los ocho sistemas neuroevolutivos

El sistema de control de la atención. A Jesse le cae una multa por exceso de velocidad; sus padres le echan una bronca y Jesse se defiende (se perdona) diciendo: «No prestaba atención al velocímetro. Estaba pensando en otras cosas». Pero Jesse experimenta con frecuencia estos lapsus mentales y desde siempre ha tenido dificultades para controlar la atención. Su madre me dijo una vez: «Así es mi Jesse. ¡Parece increíble, pero puede estar haciendo una cosa y pensar al mismo tiempo en tres o cuatro cosas más! Se concentra en todo menos en lo que tiene entre manos».
La atención es el centro de administración del cerebro, la sede central de los reguladores mentales que patrullan y controla el aprendizaje y la conducta, los controles de la atención dirigen la distribución de la energía mental por nuestro cerebro para que tengamos los medios necesarios para terminar lo que empezamos y nos mantengamos alerta a lo largo del día. Otros controles de la atención lentifican nuestro pensamiento para que podamos planificar y realizar tareas de una manera competente y eficaz. Un ejemplo de control de la atención es la capacidad de un niño de resistir la tentación de pensar en la fiesta a la que ha sido invitado esa noche para poder concentrarse en el problema que esta explicando su profesor de matemáticas. La atención mantiene al niño concentrado al tiempo que filtra las distracciones. Los niños varían mucho en cuanto a la frecuencia y la eficacia de sus controles de la atención.

El sistema de la memoria. Elsa se «estrella» una y otra vez en las pruebas y exámenes que la obligan a memorizar y que plantean preguntas con una sola respuesta correcta. Hace poco ha suspendido un examen sobre la estructura de las plantas a pesar de haberse preparado a conciencia. «Pensaba que me lo había aprendido todo, pero parece que se haya esfumado de mi cerebro mientras dormía. » Durante los años de formación es cuando sometemos a la memoria a un esfuerzo más agotador. En realidad, hace falta mucha mas memoria para tener éxito en los estudios que en cualquier carrera o profesión. En mayor o menor medida, todo curso es un ejercicio de la memoria. Y la memoria se complica enormemente con las pequeñas e innumerables facetas que acompañan a los muchos y distintos tipos de cosas que intentamos recordar. Todo estudiante tiene en su memoria departamentos que funcionan muy bien, mientras que otros le provocan más o menos frustración. Hay innumerables niños intelectualmente competentes que fracasan en los estudios por que son mucho más capaces de comprender las cosas que de recordarlas. Lo irónico es que hay muchos estudiantes con una memoria extraordinaria que tienen éxito en los estudios limitándose a repetir como loros información de carácter factual. Pero puede que no tengan tanto éxito en la vida adulta, donde la memoria tiene un papel mucho menos estelar.

El sistema lingüístico. Riley acababa de recibir un sobresaliente por un relato breve muy original; siempre ha sacado sobresalientes en lengua y le encanta leer y escribir. Este chico hace que la mayor parte del trabajo escolar parezca pan comido. La razón es que la escuela es el lugar perfecto para los lingüistas natos como Riley. Los ingredientes lingüísticos del aprendizaje incluyen, entre otras cosas, la facilidad con que el cerebro distingue las diferencias entre los distintos sonidos de la lengua (un ingrediente indispensable de la aptitud para leer), la capacidad de comprender, recordar y empezar a usar nuevas palabras, la capacidad de expresar pensamientos de palabra y por escrito, y la velocidad de comprensión necesaria para seguir el ritmo aparentemente supersónico del flujo de explicaciones e instrucciones verbales típico de cualquier clase. Aprender otro idioma es otro ejemplo de actividad escolar que requiere una sólida capacidad verbal. Así pues, es lógico que los niños que son buenos con el lenguaje tengan más probabilidades de éxito en los estudios. En cambio, los niños que padecen hasta la mas leve deficiencia lingüística (y que con frecuencia pasa desapercibida) tienden a sufrir lo indecible para salir adelante en nuestras escuelas.

El sistema de ordenación espacial. A los padres de Marcus les preocupa la incapacidad de su hijo para distinguir entre la derecha y la izquierda; la mayoría de las veces se pone los zapatos cambiados. Su padre me comento una vez: « Es como si Marcus estuviera totalmente perdido en el espacio. Nunca recuerda donde ha dejado las cosas y las mas de las veces, por mucho que se fije, se acaba poniendo la camiseta al revés» Marcus también pasa mucha vergüenza a causa de su confusa manera de dibujar. Todo esta revela su deficiente ordenación espacial. El objetivo de este sistema es permitirnos organizar información en una gestalt, una pauta visual o una configuración. Mediante la ordenaciones espacial percibimos como encajar entre si las partes de los objetos. Podemos examinar y reconocer formas familiares, sus posiciones relativas y que va con que para formar una pauta o modelo, como la letra «h», un octágono o la cara de un amigo. La ordenación espacial también nos ayuda a organizar las diversas necesidades materiales cotidianas, como lápices, cuadernos, mesas. Contenidos de armarios y otros objetos y accesorios necesarios para la eficacia y la competencia en los estudios. La ordenación espacial requiere el uso de circuitos cerrados entre los ojos y el cerebro, un cableado diseñado para distinguir pautas y diferenciarlas. Las personas con una sólida ordenación espacial no suelen dedicar mucho tiempo a buscar objetos perdidos: saben muy bien donde están. En un plano mas complejo, la ordenación espacial nos permite pensar con imágenes, de modo que un niño que oye un relato sobre Robin Hood puede visualizar las escenas y un estudiante de arte puede imaginar los pasos necesarios para realizar una obra de cerámica.

El sistema de ordenación secuencial. Si le decimos a Suzanne que haga tres cosas seguidas, veremos que se aturde y que solo hace la ultima. Su profesor la describe como «un procesador con capacidad para una sola instrucción». Le cuesta recordar los pasos necesarios para dividir números de varias cifras. El problema de Suzanne es su incapacidad para secuenciar. El sistema de la ordenación secuencial, que esta muy relacionado con el de la ordenación espacial, nos ayuda a tratar las cadenas de información que entran o salen de nuestra mente dispuestas en una secuencia o en un orden concreto. A lo largo del día, los niños se ven sometidos a un intenso bombardeo de secuencias, desde los pasos para igualar los miembros de una ecuación hasta el número de teléfono de un nuevo amigo o la cronología de los actos que culminan en las elecciones presidenciales. Las instrucciones de los enseñantes se transmiten en forma de secuencia verbal, pero la secuencia más insidiosa y la que más desafío plantea es la que llamamos tiempo. La ordenación secuencial constituye la base para organizar, comprender, calcular y distribuir el tiempo, para tomar conciencia de su paso. En el plano superior, la ordenación secuencial interviene en muchas formas de razonamiento, como en el caso de las pruebas de geometría de décimo curso.


El sistema motor. Alcindor se siente frustrado y muy acomplejado por no saber montar en bicicleta cuando todos sus amigos lo hacen a la perfección. Se tiene a si mismo por muy patoso. Este niño sufre un fallo en su sistema motor, por lo menos en este punto de su desarrollo. El sistema motor gobierna una red muy precisa y compleja de conexiones entre el cerebro y los diversos músculos del cuerpo. Las funciones motrices de un niño determina si destacara o no en los deportes y, de ser así, si lo hará en el futbol, el tenis o el atletismo. Otras funciones neuromotrices permiten escribir a mano, tocar el violín y manejar las tijeras. La coordinación motriz es muy importante para los niños; la posibilidad de lucirse en este ámbito contribuye mucho a su confianza y a la imagen global que tienen de si mismo. Los niños torpes pueden llegar a sentirse inferiores a sus compañeros de clase más ágiles.

El sistema del pensamiento de orden superior. Melinda parece incapaz de captar el concepto de masa en clase de física. La diferencia entre velocidad y aceleración, el significado de la resistencia de un conductor y el fenómeno de la electricidad estática también se le escapan. Admite sin reparos: «soy una negada para la física; no me entra ni a tiros». Melinda sufre una deficiencia del pensamiento de orden superior, un sistema que constituye la verdadera cúspide, la cima misma, de nuestra capacidad de pensamiento. Jackson parece incapaz de descifrar el simbolismo de un poema de T. S Eliot, pero no tiene ningún problema con los símbolos en la clase de algebra avanzada. Sufre un problema muy concreto del pensamiento de orden superior relacionado con el uso del lenguaje. Myrna siempre acaba encontrando el fallo cuando su ordenador se cuelga, pero le cuesta comprender el punto de vista de un editorial sobre el efecto invernadero. El pensamiento de orden superior incluye la capacidad para resolver problemas y razonar lógicamente, adquirir y aplicar conceptos (como el de masa en física), comprender como y cuando se aplican unas reglas y captar el sentido de una idea compleja. El pensamiento superior también incluye el pensamiento crítico y el pensamiento creativo.

El sistema del pensamiento social. A Bethany nunca la invita a una fiesta. Cuando suena el teléfono siempre es para su hermana. En la escuela, sus compañeros de clase siempre se meten con ella, provocándola y burlándose, y la rehúyen como a la peste. Como no tiene amistades, se siente muy abatida. Bethany carece del pensamiento social que hace falta para establecer y mantener buenas relaciones con los demás. Su madre, muy preocupada, me comenta: «Bethany daría cualquier cosa por tener una verdadera amiga, pero cuando parece que puede establecer una relación satisfactoria enseguida la echa a perder. Siempre acaba diciendo o haciendo algo que disgusta a los demás y provoca su rechazo. Y Bethany es incapaz de ver en que ha podido fallar: no tiene ni la mas minima idea ».
Las aptitudes sociales de los niños tienen un papel muy importante en la escena escolar. Los focos sociales son muy potentes e iluminan toda una galaxia de virtudes y defectos interpersonales. Las interacciones con los compañeros son una de las principales fuente de satisfacción o de humillación para los estudiantes. Algunos niños parecen nacer común talento social muy marcado que es permite establecer amistades y una sólida reputación; pero otros tiene que aprender a relacionarse. Un niño (o un adulto) puede tener muy desarrollároslos otros sistemas neuroevolutivos y aun así fracasar en la vida por ser incapaz de comportarse de una manera que encaje adecuadamente con otras personas de su grupo de edad. Puede tener dificultades par formar nuevas amistades y conservar las antiguas, para trabajar en colaboración con otros o para formar nuevas amistades y conservar las antiguas, para trabajar en colaboración con otros o para abordar con tacto los conflictos con sus compañeros. Hasta el niño más inteligente puede acabar frustrado si es demasiado tímido, socialmente inepto o asocial. La escuela ofrece par la interacción social están condenados a sentir el dolor de quedar en evidencia y sufrir humillaciones a diario. Tienden a ser los estudiantes más vejados y la escuela (y también los empleados más angustiados en el trabajo).

Los padres y los enseñantes observan con satisfacción el desarrollo de los sistemas neuroevolutivos de los niños con el paso de los días, los meses y los años, sobre todo si sus funciones se aplican adecuadamente y se ejercitan para que mantengan un buen tono. Pero los adultos deben tener presente que estos sistemas se deterioran rápidamente si no se utilizan. Por ejemplo, si un niño casi nunca explica sus ideas con detalle, o si habla sin usar oraciones completas y abusa de palabras como«eso» o «cosa» o dice muchas palabrotas, sus aptitudes verbales se estancaran y hasta puede que disminuyan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario